Martes 07 De Julio De 2026
Dios es fiel en cumplir sus promesas, incluso mientras esperamos que se cumplan.
Dios es fiel en cumplir sus promesas, incluso mientras esperamos que se cumplan.
07 De Julio de 2026
Dios nos ha dado muchas promesas en las Sagradas Escrituras, pero a veces su cumplimiento parece demorarse. Entonces oramos, esperamos y nos llenamos de preguntas.
Cuando nuestro Padre no satisface nuestras expectativas, solemos buscar la razón fuera de nosotros. Conviene entender que, aunque el amor de Dios es incondicional, muchas de sus promesas tienen condiciones. Filipenses 4.19, por ejemplo, promete que el Señor suplirá todas las necesidades del creyente. La Biblia nos dice que la obediencia influye en cómo experimentamos la provisión de Dios (Sal 81.10-12). La desobediencia persistente crea barreras que impiden que nos relacionemos con Él. Restaurar esa comunión comienza con nuestro arrepentimiento.
Sacar una promesa fuera de contexto bíblico puede llevarnos a malinterpretar lo que Dios ha dicho en realidad. Esperar que Él cumpla una promesa condicional cuando no estamos cumpliendo sus requisitos nos predispone a salir decepcionados.
¿La buena noticia? Las expectativas de Dios no son una carga (1 Jn 5.3). Lo que Él nos pide es que lo amemos, honremos y obedezcamos, no para ganar su favor, sino porque nuestra relación con Él requiere participación. Al caminar fielmente con Él, descubrimos que el Señor es fiel para suplir nuestras necesidades.
Dios nos ha dado muchas promesas en las Sagradas Escrituras, pero a veces su cumplimiento parece demorarse. Entonces oramos, esperamos y nos llenamos de preguntas.
Cuando nuestro Padre no satisface nuestras expectativas, solemos buscar la razón fuera de nosotros. Conviene entender que, aunque el amor de Dios es incondicional, muchas de sus promesas tienen condiciones. Filipenses 4.19, por ejemplo, promete que el Señor suplirá todas las necesidades del creyente. La Biblia nos dice que la obediencia influye en cómo experimentamos la provisión de Dios (Sal 81.10-12). La desobediencia persistente crea barreras que impiden que nos relacionemos con Él. Restaurar esa comunión comienza con nuestro arrepentimiento.
Sacar una promesa fuera de contexto bíblico puede llevarnos a malinterpretar lo que Dios ha dicho en realidad. Esperar que Él cumpla una promesa condicional cuando no estamos cumpliendo sus requisitos nos predispone a salir decepcionados.
¿La buena noticia? Las expectativas de Dios no son una carga (1 Jn 5.3). Lo que Él nos pide es que lo amemos, honremos y obedezcamos, no para ganar su favor, sino porque nuestra relación con Él requiere participación. Al caminar fielmente con Él, descubrimos que el Señor es fiel para suplir nuestras necesidades.

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